Dormida en una nube silenciosa de angustia y tristeza,
Descansa mi alma destripada, consumida e indolente.
Palpita a desgano un corazón mutilado,
Desangra en sollozos mudos y escondidos.
Llueve mi muerte sobre tu rostro sereno,
Fui pétalo que entre tus brazos llegó a ser flor,
Hierba que en tu jardín creyó ser el mas verde prado.
Alma que sintió su cuerpo.
De tanto pensarte he llegado a gastar tu recuerdo,
Tu rostro difuso se esconde tras la pena de extrañarte.
Mis lágrimas humedecen noche tras noche las cobijas,
Y yo duermo, abrazando aire con olor a ti.
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