miércoles, 13 de octubre de 2010

Poema IV

Poema IV



Saco la tormenta de tus ojos oscuros,  la llevo a la  quietud de mi vientre blanco,
niebla  dispersa y espesa se concentra en  pensamientos mágicos,
Donde príncipes y doncellas danzan, aman y florecen.

Mis ojos ven un mundo en el que tu no existes, mundo vacío,
Mas, mi pensamiento de ti no se aparta jamás, mi corazón es tuyo,
Mi alma te pertenece, en un blanco pacto a Sus pies te la he dado.

Vuelo hasta tu cama cada noche en un trance desesperado,
libre de la piel que me ata, a un día completo de tu cuerpo,
Y en tu pecho duermo, como la mujer que me enseñaste a ser.

Llueven mis cabellos en tu rostro, adornando tu sonrisa enamorada,
Anclados en un elixir constante de palabras y caricias distantes,
Guarde Dios este tesoro que hemos encontrado, el amor.


Espacios y silencios





Espacios y silencios



Hoy es un día de esos,
En que tu cuerpo hace falta,
En que tu calor se ha perdido,
Entre las sábanas,
 malos ratos,
Y entre el espacio que
Antes no existía entre nosotros.

Espacios y silencios,
Mortales nos alejaron,
Nos dejaron sin palabras.
Sin abrazos, sin nada…

Manos vacías,
Llenas de recuerdos,

Solo me queda de ti,
Mas espacio y mas silencio…

Desilusión


Desilusión


Caes cual gota de rocío,
Poco a poco en las frías mañanas,
Pizcas de desilusión,
Bañan mi pradera,
Aun tímidamente verde,
Curiosamente viva.

Y aunque embelleces
El paisaje,
Humedeciendo la hierba,
Prefiero morir seca,
Con tu imagen intacta,
De un hombre
Merecedor de mi amor.

domingo, 10 de octubre de 2010

Eternidad


Miradas eternas que parecen quedarse suspendidas en una lágrima,
Derramada como cascada de agua pura por la piel de tu mejilla,
No sabías que esa misma lágrima recorrería toda tu tierra,
Para venir a desvanecerse en las costas de mi agobiada alma.

La locura de estar cuerdo y me hizo divagar por tus senderos,
Me transformó en la concubina del traicionero destino,
Rogando que pague con lo que me ha prometido, unir nuestros caminos,
Y clamo con un grito de mi pecho me llegue pronto el momento de yacer en tu lecho.

Besé tus labios como queriendo desafiar el tiempo y un segundo hacer eterno,
Reloj, cómplice de la tormenta constante de los amantes, ocúltate bajo las mantas,
Desaparece con el vapor que genera el acto de amor entre dos cuerpos,
Unidos en mezcla perfecta de  tu agitada respiración y mis gemidos que siguen el segundero.

Cantos mudos de ángeles oscuros, ermitaños compañeros de la angustiosa espera,
Que se vienen como rayo a mi mente en una tonada fúnebre,
Suenen las trompetas y se abra el cielo infinito de tus ojos y sus órbitas,
Bajen y beban mi sangre y sequen el sudor de tu pecho con mis cabellos.



sábado, 9 de octubre de 2010

YO

Corazón endurecido,
De vida aburrida
De platos añejos,
Y  vinagre en las venas.

Amor ingrato,
Sucio y podrido,
Jugando a ser,
Fruto prohibido.

Ríos de savia
Amarga en mi boca,
Caliento mi alma
A la luz de una vela.

Locuras mal venidas
En prisión redonda,
Sobran paredes,
Faltan alas.

Arranco de mí,
Regreso a ti,
Mi vagabunda melancolía,
Mi sonámbula tristeza.


Volver


Volver

Cuando te vuelva a ver,
Robaré tu sonrisa,
Para tejer una manta,
Que cobije,
Mis noches frías.

Cuanto te vuelva a besar,
Saciaré mi sed,
Apagaré tu fuego,
Y luego con caricias
Lo volveré a encender.

Cuando la distancia,
Se haga mínima,
Y nuestros suspiros un solo aliento,
Mi corazón volverá a la vida,
Por que sin ti ha estado muerto.

Poema I

Dormida en una nube silenciosa de angustia y tristeza,
Descansa mi alma destripada, consumida e indolente.
Palpita a desgano un corazón mutilado,
Desangra en sollozos mudos y escondidos.

Llueve mi muerte sobre tu rostro sereno,
Fui pétalo que entre tus brazos llegó a ser flor,
Hierba que en tu jardín creyó ser el mas verde prado.
Alma que sintió su cuerpo.

De tanto pensarte he llegado a gastar tu recuerdo,
Tu rostro difuso se esconde tras la pena de extrañarte.
Mis lágrimas humedecen noche tras noche las cobijas,
Y yo duermo, abrazando aire con olor a ti.