La impotencia es el sentimiento que por lejos ha gobernado mi vida,
el saberte lejos, frío, sórdido, renuente inclusive indolente.
No poder hacerte entender lo que siento, como si fuera incierto que el amor es un idioma universal.
Veo pasar los autos mucho mas lento de lo que pasan los años, las fuerzas se agotan y la pereza de vivir se apodera de cada segundo de mi ser.
Solitaria y conmovedora espera, espera que incomoda al deseo de sentir los cálidos abrazos que hace años solías darme, estoy realmente agónica de la vida, del respiro, circulo sin rumbo por la calle, esperado encontrar esa sorpresa que no me sorprende jamás.
Seco los recuerdos que ruedan por mi mejilla, ya cada ves menos constantes, pero no menos dolorosos.
Una tregua, necesito un escape a ese sentimiento, nada me conmueve, nada me ilusiona y peor nada me inspira.
Suena el televisor como maquinaria pesada en una cuidad llena de desconocidos, la música antes anestésica hoy sólo mas excita la herida que no sana mas.
La gente pasa por mi lado sin reconocerme, soy un turista en mi propia existencia, vacaciones inertes, asfixiantes, infinitas.
La pregunta que me viene a la mente es ¿quien soy?, ¿para qué quiero ser?, quiero ser la luna, pálida, solitaria insomne, poco visitada, mirada desde lejos por estúpidos curiosos que no son capaces de abrazarla y darle un poco del calor, que para otros derrochan a diestra y siniestra.
Soy algo al fin! algo que se mira desde lejos, que no se toca, que no es digno de la compañía de ese SOL que representas en mi vida.
Que impotencia siente la menguante de no poseer al astro rey, de rodearse de la nada, del espacio infinito con estrellas plata que no cumplen su función.
Sáquenme de aquí este dolor que el pecho se revienta y empapa de rojo mi sábana.
IMPOTENCIA eso es lo que gobierna estas letras, que a nadie le interesan, ni siquiera a mi.
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